miércoles, 26 de enero de 2022

Aprender y crecer jugando. La evolución del juego infantil (segunda parte)

En nuestro anterior post tratamos sobre el juego funcional y como va evolucionando el mismo, desde el nacimiento del niño, hasta los 2 años de edad. Hoy trataremos sobre las competencias que se observan y por tanto, los niños comienzan a asimilar al finalizar este primer periodo de o-2años. Además, queremos explicaros qué áreas cerebrales se estimulan a través del juego funcional en dicha etapa.

Competencias adquiridas al llegar a los 2 años (aprox).

– Son capaces de combinar dos o más objetos en el desarrollo del juego.

– Logran poner a funcionar un objeto mecánico por sí mismos.

– Se inician en los juegos de construcción; apilando para formar una pequeña torre, o encajando piezas grandes en sus correspondientes huecos…

– Les divierte y les gusta escuchar cuentos e historias cortas.

– Juegan a imprimir sus primeros garabatos en cualquier superficie.

– Se inicia el desarrollo de la autoafirmación del niño sobre sí mismo, ya que, lo importante para él será el descubrimiento de su propio ser, de sus posibilidades.

– La conquista motora conseguida, le  va a dar confianza en sus propios medios, para iniciar el proceso de autonomía.

Al final de este periodo, el juego es más instrumental porque se ha aprendido a utilizar un objeto como medio para conseguir otro objeto más alejado que le interesa para jugar.  Y con referencia a las acciones que utiliza jugando, al final de este periodo dichas acciones son representadas mentalmente por el niño antes de actuar, es decir, que sabe hacer pequeñas representaciones imitando a los adultos, por ello podemos decir que la imitación empieza a ser diferida (imitar en ausencia del modelo). Logra imitar distintas onomatopeyas, gestos o movimientos  cómo: “hacer que come en un plato vacío” o “hacer que habla por teléfono”…Todo ello son prerrequisitos fundamentales para iniciarse en otro tipo de  juego correspondiente a la siguiente etapa, llamado juego simbólico.

Juega con: juegos de interacción social con canciones que hacen referencia a su esquema corporal, juega con objetos como muñecos, animales, objetos de la vida cotidianos, triciclos, juguetes para arrastrar y empujar como trenes y cochecitos, aviones, juegos de balanceo, cubos para apilar e iniciarse en las primeras construcciones, cono de aros y encajables sencillos, juegos de agua y arena, pelotas de diferentes tamaños, crayones,  instrumentos musicales, cuentos con ilustraciones, juguetes simples en forma de réplicas del mundo de los adultos.

¿Qué áreas cerebrales estimula el Juego funcional? 

El área de la Motricidad Gruesa: en primer lugar ayuda a fortalecer los músculos del cuello para conseguir el control cefálico. Se desarrolla la coordinación del movimiento, el desplazamiento, el equilibrio estático y dinámico.

El área de la Motricidad Fina: El desarrollo de las habilidades de psicomotricidad fina son decisivas para el niño. Sus logros en este campo abren la puerta a la experimentación y al aprendizaje sobre su entorno y como consecuencia, juega un papel fundamental en el desarrollo de la inteligencia.

El área Cognitiva: se inicia la estimulación de la vista, la capacidad perceptiva y de la atención, la memoria y conductas de anticipación. Se desarrolla el pensamiento para entender y comprender al adulto y el mundo de los objetos, las relaciones causa-efecto, conocimiento físico al actuar sobre los objetos para ir conociendo sus cualidades, elaborando estructuras mentales simples (repeticiones) y llegar a representaciones internas.

El área del Desarrollo Sensorial: se dan las primeras experiencias sensoriales (táctil, auditivo, visual, olfativo y gustativo etc.), descubre sensaciones que producen los juguetes, desde el ruido de un sonajero,  hasta los diferentes tactos de una alfombra de tela, o la variedad de formas y colores, pasando o una canción de juego de manos donde se familiariza con el sentido del ritmo y la música. Se estimula el desarrollo de los procesos sensoriales de imitación y creatividad.

El área del Lenguaje y la Comunicación: donde el bebé aprende palabras aunque no las diga todavía, empieza a  comprenderlas y a comunicarse imitando los movimientos o  gestos más o menos complejos. Aparece la sonrisa, las protoconversaciones, gestos comunicativos, vocalizaciones, balbuceos, y primeras palabras.

El área de la Autonomía personal: Se inicia la conciencia de sí mismos al descubrir la funcionalidad de su propio cuerpo a medida que aprende sobre las partes de este, desarrollando así su esquema corporal.

El área de la Socialización: ya que a través de la interacción social con los adultos de referencia, va respondiendo a risas, juegos de miradas etc. La referencia social y la atención conjunta con los protodeclarativos y protoimperativos. El contacto físico, y en especial  con la figura materna, es fundamental en esta etapa puesto que comienza a establecerse el primer vínculo emocional a la vez que se estimula el desarrollo de su propia autoestima.

Es muy importante atender y ver  a un niño cuando juega, ya que  podemos observar si  algo no marcha bien, tanto por nuestra parte como por parte de la guardería, escuela infantil, cuidadores… y tomar las medidas oportunas llegado el caso.

Dejar jugar libremente al niño, observarle mientras juega y por supuesto, es imprescindible dedicar parte de nuestro tiemp
o a jugar con ellos. Solo así sabremos evaluar el desarrollo de nuestros niños y ante todo disfrutar juntos de esta etapa de crecimiento y descubrimiento.

Fuente: https://www.redcenit.com/aprender-y-crecer-jugando-la-evolucion-del-juego-infantil-ii/




martes, 11 de enero de 2022

Aprender y crecer jugando. La evolución del juego infantil (primera parte)

 Desde la Psicología Evolutiva observamos que el niño juega de manera diferente a medida que crece, es decir, que el juego va evolucionando a través del desarrollo infantil.Por tanto, el tipo de juego que utiliza el niño se correlaciona con el estadio evolutivo por el que pasa o con el desarrollo neurológico en el que se encuentra.

A continuación exponemos una tabla referencial, aunque, esta semana expondremos en 2 artículos sobre el Juego Funcional, correspondiente a los 2 primeros años de vida. 

Tipo de Juego Evolutivo-Estadios-Edad:

Funcional o de Ejercicio – Estadio sensoriomotor – De 0 a 2 años.

Simbólico – Estadio preoperacional – De 2 a 6 años.

De reglas – Estadio operaciones concretas – De 6 a 12 años.

De reglas formales – Estadio operaciones formales – De 12 a 18 años.

¿Qué es el juego funcional o de Ejercicio? (0 A 2 años)

Reciben este nombre todos los juegos que ayudan al niño, durante la primera etapa de desarrollo, a relacionar su cuerpo con las funciones del mismo. La actividad se centra en el conocimiento de su cuerpo, del entorno y su funcionamiento, con el fin de crear una correlación entre los elementos que le rodean y su propio cuerpo. Las primeras manifestaciones  que se observan son juegos sensorio motores centrados en el movimiento y conllevan manipular y explorar sensorialmente las cualidades de los objetos repitiendo con placer actividades adquiridas con un fin adaptativo, sin entrañar ningún simbolismo ni técnica lúdica.

 ¿Cómo juega, con qué juega el niño hasta los 2 años?

  • Desde el nacimiento a los 4 primeros meses: el bebé presenta movimientos o reflejos  involuntarios y automáticos que aparecen ante cualquier estímulo, pero a medida que avanza la maduración del sistema nervioso, algunos de estos reflejos desaparecen mientras que otros se convierten en acciones voluntarias, de este modo el bebé comienza a girar la cabeza ante respuestas  tanto sonoras como visuales. Le llaman la atención  los colores vivos y contrastados, empieza a ver los objetos a una distancia de 25 a 30 cm. aproximadamente. Le atraen los objetos luminosos que se mueven y suenan. La observación y la escucha ocupan gran parte de su tiempo. Las voces, los rostros y las miradas de las personas que le rodean,  le atraen. El  juego está ligado principalmente a la satisfacción de sus necesidades básicas, dándose un tipo de conducta llamada “reacción circular primaria” donde el bebé juega con su propio cuerpo repitiendo  una y otra vez la misma acción con el fin de conseguir el mismo efecto placentero (movimientos de cabeza y manos, sonrisas, juegos vocálicos)

Juega con: su propio cuerpo localizando sonidos, mirando los objetos más próximos a la cuna  e intentando cogerlos pero sin conseguirlo. Se dan los juegos de ejercicio con su propio cuerpo. Los juguetes más interesantes en esta edad son los móviles musicales y con luces, sonajeros, maracas, pelotas cascabel, cintas de colores, campanillas suspendidas de la cuna ante la vista del niño, proyectores de techo, objetos atractivos y de colores que contrastan, los brazos de la madre y el padre.

  • De los 4 a los 8 meses: en esta edad se pone en marcha el tipo de conducta llamada “reacción circular secundaria” donde el bebé casualmente descubre conductas que le motivan y hacen que  centre su interés mayormente hacia  el entorno físico. Al poder fijan la mirada, se interesa por los  objetos, sonríe y dirige las manos hacia estos, consiguiendo tocarlos. Hacia los 4 meses de edad,  comienza a agarrar objetos, mueve, tira.  La mayor parte de su  juego consiste en llevarse a la boca todos los objetos que alcanza,  «los saborea» e  utiliza los cinco sentidos para comprender el nuevo e interesante mundo que le rodea. El  tipo de juego es manipulativo donde el  bebé explora los juguetes u objetos , lo acerca, lo aleja, lo deja caer… repitiendo estas acciones una y otra vez, incluso toca la mano del adulto para que active de nuevo un juguete que se ha parado. Al final de este periodo se percibe el inicio de juegos de interacción social ya que el bebé emite una conducta de movimientos para pedir  que el adulto prolongue o repita una  acción motivante para él, e incluso se perciben atisbos de imitar fortuitamente algún movimiento simple de manos escuchando a un adulto  cantar y escenificar  una  canción.       

Juega con: su cuerpo, las personas, y los objetos. Los juguetes para esta edad son los anillos de dentición, llaves de colores,  espejos, sonajeros, muñecos de goma o felpa, peluches, libros de tela, los cuentos con ilustraciones, móviles  y objetos que se muevan y suenen. Le gustan las canciones de cuna, los juegos de faldas para empezar a imitar con sus manos, y con sus sonidos consonánticos y balbuceos, etc.

  • De los 8 a los 12 meses: Los movimientos ya son más voluntarios ya es capaz de  pasarse los objetos de una mano a otra. Alrededor de los 9 meses, comienza a desarrollar la prensión de la pinza que le capacita  para coger objetos más pequeños y  ya puede agarrar varios objetos a la vez. A nivel motor es capaz de a girar sobre sí mismo, reptar, gatear y caminar, en ese orden. Hay un predominio de la actividad explorativa  a modo de juego, ¿Qué pasa si lo dejo caer? ¿el objeto es blando o duro? En esta etapa lo más característico es la aparición o utilización del objeto dentro del juego, así como, el predominio de una actividad exploradora, hace chocar los objetos o los golpea contra el suelo y le gusta lanzarlos  cuanto más lejos mejor. Busca los objetos que pierde de vista o utiliza un objeto como contenedor de otro. A la vez comienza a tener conciencia de su yo y del otro, se da cuenta que es él quien realiza la acción y se hace consciente de su protagonismo. Puede atender al llamarle por su nombre y empieza a responder a la pregunta de donde está papá o mamá, también entiende órdenes sencillas de acciones cotidianas y es capaz de ofrecer un juguete al adulto para que lo ponga en marcha.

Juega con:  personas y objetos como: mantas de juegos multisensoriales, andadores, objetos grandes que manipulan con más facilidad, pelotas, objetos impermeables para jugar en el agua, libros de tela, peluches, objetos cotidianos, cesto de los tesoros, primeros encajables de colores vivos, instrumentos musicales, canciones y juegos de manos.

  • De los 12 a los 24 meses: Al ser el desplazamiento más  libre, exploran espacios más lejanos por ello, el juego empieza a ser mucho más amplio basado principalmente en la  exploración, observación y manipulación. Les gusta mucho estrujar, golpear, lanzar etc. Y necesitan repetir una y otra vez lo mismo para ir comprendiendo la manera en la que las cosas se relacionan unas con otras dentro del entorno.  Aprenden qué  sabor, olor y sonido tienen, o cómo se sienten al tacto, y tras ver una demostración están listos para entender cómo coger el objeto y hacerlo funcionar.
Fuente: https://www.redcenit.com/aprender-y-crecer-jugando-la-evolucion-del-juego-infantil-i/



domingo, 14 de noviembre de 2021

¿Qué es un juguete didáctico? ¿Qué es lo que favorece?





 

Juguetes didácticos: Una manera distinta de aprender

Cada niño, desde las primeras etapas, siempre quiere aprender cosas. Por eso presta mayor atención para iniciar a caminar o para empezar a hablar. Sin embargo, no todos los niños aprenden de la misma forma o al mismo tiempo. A algunos les cuesta más que a otros, ya sea por el nerviosismo, inquietud o por falta de interés. Por eso, la educación tradicional no se puede aplicar a todos los niños por igual. Actualmente hay varios métodos de enseñanza y uno de ellos es mediante los juguetes didácticos.

¿Qué son los juguetes didácticos?

Un juguete didáctico es una técnica de enseñanza que se aplica por medio del entretenimiento y diversión. Su objetivo principal es que niños y niñas aprendan de forma lúdica. Gracias a estos juguetes didácticos se puede desarrollar su capacidad mental y la adquisición de conocimientos de forma activa. Esto significa que es mucho más fácil que un niño recuerde algo si es dinámico y divertido.

Se dice que este tipo de juguetes tiene mayor relevancia en las primeras etapas de la infancia. Esto es así porque es el momento en que más aprenden y están más perceptivos. Además de que a través de los juguetes pueden expresar mejor sus emociones y liberar energía. Por ello, hay que aprovechar estas herramientas para reforzar sus capacidades.

Ciertamente, el método de enseñanza mediante juegos se aplica desde hace tiempo. No obstante, el mundo de la tecnología modificó las formas de jugar en los niños y ahora las pantallas son la principal herramienta. Aún así, lo ideal es que exista un equilibro en su uso y que jueguen también de la forma clásica. Así usarán todo sus sentidos, en lugar de solo dos.

¿Cuáles son los beneficios de los juegos didácticos?

Los juguetes deben ser parte de la vida del pequeño, ya que son un estímulo para poner a pruebas sus habilidades. También, porque los motiva a adquirir y profundizar en aspectos, habilidades y competencias que antes no conocían. Por ejemplo, aprenden a interesarse por temas como la investigación científica y el conocimiento del entorno. También adquieren un gusto por las materias escolares como: matemáticas, geografía, etc. Igualmente, porque generan momentos largos de concentración.

Otros de los beneficios de los juguetes didácticos es que contribuyen al desarrollo de sus habilidades físicas, cognitivas y emocionales. Al igual que al desarrollo de sus capacidades sociales, a su autonomía y autoconfianza.

¿Cómo debe ser un juguete didáctico?

Para que un niño o niña pueda sacar provecho del juegue, este debe contar con ciertas características. Por ejemplo, deben ser sencillos para que se manejen fácilmente. Además, deben ser seguros y acorde a la edad de cada niño o niña. Otra cosa a tomar en cuenta es que las instrucciones deben ser claras y revisar todas las etiquetas e indicaciones.

No olvides observar los juegues planeados para bebés y niños pequeños. Estos deben tener un tamaño considerablemente grande, para evitar asfixia. También, deberán ser resistentes, fuertes y con colores llamativos, además de fáciles de limpiar. Es importante también que analices su resistencia, que no estén rotos o tengan puntas filosas. De ser así podría hacerle daño a tus pequeños.

Aspectos a tener en cuenta al elegir juguetes didácticos

De cierta manera, cada vez que das un juguete a un niño, no está de más entender de qué forma puede impactarle en su desarrollo. Primeramente, debes tener claro que un juguete es para divertir, desarrollar la imaginación y complementar su educación. Por lo tanto, es importante que brindes juguetes a los pequeños según su edad. Más adelante te diremos cuáles corresponden a cada etapa.

En segundo lugar, y como hemos mencionando anteriormente, es trascendental que vigiles que los juguetes sean seguros. Para eso está la marca CE, un sello visible que figura como garantía de seguridad y salud de los niños. También, la etiqueta del juguete te ayudará a conocer que sea de una marca registrada. Esto te garantiza que haya pasado por procesos de calidad y asesoramiento para su utilización.

Otro aspecto a tener en cuenta son las temáticas de los juegos didácticos. Nosotros recomendamos que no ofrezcas a los niños o niñas juguetes con temas bélicos o sexistas. Así evitarás que se fomenten, desde las primeras edades, actitudes o conductas agresivas, violentas o estereotipos. Además de no ser educativos, son juguetes que perjudican el desarrollo integral del niño o la niña.

Tipos de juguetes de acuerdo a la edad

Existen diversos juguetes didácticos que están diseñados para ciertas edades. De acuerdo a esto, producen diferentes efectos en los niños. Por ello se clasifican de la siguiente manera:

  • Niños de 0 a 2 años de edad: los sonajeros, muñecos de goma, gimnasios para bebés y móviles están hechos para este rango de edad. Otro son los juegos sonoros, libros de tela, mordederas, tambores y pianos. En ellos deberás cuidar que no sean muy ruidosos porque podrían afectar la audición de los menores.
  • Niños de 3 a 5 años de edad: entre ellos están los rompecabezas, juegos de construcción, disfraces o triciclo. También puedes jugar con ellos a los títeres o que coloreen dibujos. Otros juguetes didácticos son los moldes, plastilinas, cuentos, pelotas y los de insertar figuras.
  • Niños de 6 años en adelante: para ellos están los juegos de mesa, los de asociación, series y clasificación. Otros más activos son la bicicleta, los patines o los que impliquen pelotas. También puedes enseñarles a tocar algún instrumento musical, algún tipo de baile o pintura.



5 Mensajes de los padres que le hacen bien a los adolescentes

 

ORGULLO

MENSAJE PRIMERO: "Estoy orgulloso de ti".

Con esta frase tan simple, ayudamos a construir la autoestima de nuestro hijo. Es probable que se la digamos cuando consigue algún éxito, pero un adolescente la necesita especialmente cuando falla. Estamos orgullosos de él porque es nuestro hijo… y no hacen falta más motivos. Y, sin embargo, muchos adolescentes de hoy en día pueden no tener la suerte de escuchar este mensaje a menudo.

Deberíamos estar orgullosos de nuestro hijo y reconocerle por lo que es y por los esfuerzos sinceros que hace por mejorar, sin compararle con otros y sin establecer metas arbitrarias como sacar todo sobresaliente, por ejemplo. Sentirse orgulloso de un hijo no debería de los puntos anotados en un partido de baloncesto, por ejemplo, ni de las notas conseguidas.

Puede que resulte difícil estar orgulloso de un hijo cuando toma decisiones equivocadas o cuando falla. Sin embargo, nunca, nunca, debemos permitir que se esfume el cariño. Cuando falle, no diremos: "no llegarás nunca a ninguna parte". Un simple descuido y cuatro o cinco palabras pueden llegar a herirle profundamente. En nuestro hijo adolescente hacen el efecto de: "estoy disgustado contigo como ser humano".

 

AQUÍ ESTOY

MENSAJE SEGUNDO: "Puedes acudir a mi cuando me necesites; siempre estaré aquí para escucharte".

Un adolescente da mucha importancia a poder acudir a sus padres cuando existen problemas; aunque exista rebeldía, en los momentos difíciles necesita tener una seguridad: "mis padres están ahí". Sin embargo, si no le prestamos atención cuando lo está pasando mal, le estaremos dando una buena razón para que se las apañe por sí solo y busque consejo y ayuda en otros lugares.

Hay que escucharles, sin querer hablar y pontificar continuamente. Así, dejamos claro a nuestro hijo que: "Eres importante para mi", "me preocupo de las cosas en las que tú estás interesado", "me gusta escuchar tus ideas y opiniones". Escuchar con atención también estimula el deseo de hablar de los hijos. Se construye un ambiente de respeto y afecto mutuo.

 

COMPRENSIÓN

MENSAJE TERCERO: "Quiero comprenderte"

A veces, es frustrante ser padre. Continuamente oyendo los prejuicios de los quinceañeros que afirman que somos una generación antigua y que no les comprendemos… No hay duda; es difícil comunicarse con los adolescentes.

Muchas veces, cuando nuestro hijo nos acusa de que no le comprendemos es tan sólo una manera de defenderse. Confunde "no comprender" con "no estar de acuerdo", por lo que no hemos de dejar que nos manipule. Si nos acusa de que no le comprendemos, hemos de decir a nuestro hijo que nos ayude: "Quiero comprenderte, cuéntame más, que sientes…".

Si tenemos la sospecha de que lo único que ocurre es que simplemente no estamos de acuerdo con él, podemos repetir lo que nos dice, sus argumentos, sus ideas, hasta que se dé por satisfecho y entonces: "Ves que comprendo lo que quieres decir y por qué; si no es así, quiero llegar a comprenderlo. Pero me parece que nuestro problema no es de falta de comprensión sino de falta de acuerdo".

 

CONFIANZA

MENSAJE CUARTO: "Confío en ti".

Contar con la confianza de sus padres es importante para un adolescente. "Lo más dañino que me han dicho mis padres en mi vida fue que nunca podrían volver a confiar en mí".

Nuestro hijo necesita que le digamos que nuestra confianza en él se desarrollará gradualmente en la medida que adquiera nuevos conocimientos y experiencias en esas situaciones que requieran la confianza. No podemos pretender que nuestro hijo de quince años conduzca un coche – aparte de que es ilegal – porque no tiene la experiencia necesaria que nos permita confiar en su buen juicio.

Pero hay otra razón por la que nos cuesta tanto a los padres confiar en nuestros hijos. Nos conocemos bien a nosotros mismos y, seguramente, hemos experimentado de primera mano todos los riesgos, situaciones y peligros de esta etapa. Sabemos qué fácil es ceder a las presiones del ambiente cuando no se está preparado. Esto nos previene de dar a nuestros hijos una confianza sin límites.

De hecho, no estaríamos haciendo bien nuestro trabajo de padres si permitimos que nuestros hijos se encuentren en situaciones donde el grado de riesgo es más elevado que su nivel de madurez.

 

CARIÑO

MENSAJE QUINTO: "Te quiero".

A veces, podemos perder muchas oportunidades de expresar amor y cariño – y de recibirlo – sólo porque no nos lo hemos propuestos como un objetivo consciente. Y, sin embargo, es el mensaje más importante que chicos y chicas quieren oír de sus padres.

El amor es el ingrediente esencial de una familia sana. Un "te quiero", dicho en voz alta y a menudo, nos ayuda a saber quiénes somos y por qué hemos nacido. Cuando un adolescente no está seguro del amor de sus padres, los otros cuatro mensajes anteriores no significan nada. Necesitan que le digan que les quieren y que se lo demuestren. ¿Cómo pueden estar seguros de que les quieren si nunca se lo han dicho? ¿Cómo pueden estar seguros si sus padres nunca pasan el tiempo con él?

La manera de demostrar el amor a un hijo se deletrea con estas letras: T – I – E – M – P – O. Darle regalos, proveerle de comida y ropa, mostrarle cariño de otras maneras está bien, pero también hay que estar dispuesto a perder tiempo con nuestro hijo adolescente: ir de pesca, ir de tiendas juntos…

Relacionarse, comunicarse, cuesta trabajo. Esto ocurre en el matrimonio, en la amistad… y en la relación entre padres e hijos. Con un adolescente cuesta más, porque crece y gana más independencia constantemente, y por eso puede llegar a frustrarnos. No dejemos que ocurra en nuestra familia."

 

 

 

 

Fuente:http://psicologiagranollers.blogspot.mx/2013/01/escuela-de-padres-5-mensajes-que-los.html






Aprender y crecer jugando. La evolución del juego infantil (segunda parte)

En nuestro anterior post tratamos sobre el   juego funcional   y como va evolucionando el mismo, desde el nacimiento del niño, hasta los 2 a...